¡Hoy os vamos a proponer una merienda que se lleva la palma! Tal vez os toque hacer de padrino o madrina, así que hemos pensado que podríais preparar una bonita mona con vuestras manos. A vuestros ahijados les va a hacer una ilusión tremenda y si no los tenéis, os la regaláis a vosotros mismos, ¡que también os la merecéis!
Por cierto: ¿ya tenéis huevos en casa? Porque los vamos a necesitar… Y más cosas. ¡Al lío!
Ponemos un poco de agua templada con 25 g de levadura fresca en un recipiente, la disolvemos y añadimos 200 g de harina y una pizca de sal (3 g aprox.). Amasamos la mezcla hasta que quede homogénea y la dejamos reposar durante una hora.
Ahora preparamos la segunda parte de la masa: necesitamos otros 300 g de harina y los juntamos con 100 g de azúcar, 200 g de margarina Tulipán, 4 huevos y la ralladura de un trozo de limón y otro de naranja. A esto le añadimos la masa reposada y seguimos amasando bien, para que la masa quede suave y esponjosa. Hacedlo por lo menos durante 20 minutos.
Ahora lo dejamos reposar 1 hora más o menos y, mientras tanto, os cuento algo: ¿sabíais que las monas antiguamente llevaban tantos huevos incorporados como años tuviera el ahijado? Pero tranquilos, porque esto solo se hacía hasta los 12 años, edad en que les ponían 13 huevos, uno extra como regalo final… Menuda iba a quedar la mona con dos docenas de huevos… ¡Seguimos, que ya queda poquito!
Ahora toca poner a calentar el horno a 180 ºC. Mientras se cuecen unos huevos, disponemos la masa en un molde redondo con un agujero en medio, previamente untado con margarina Tulipán. Cuando los huevos estén cocidos, los incrustaremos en la masa. Si somos artistas de la cocina, podemos hacer alguna virguería con un poquito de masa sobre los huevos, para que queden como enlazados al rosco. Ahora cogemos un huevo crudo y lo batimos, para untar la masa con un pincel de cocina y que quede dorado al hacerse (también podemos ponerlo un poco al grill).
Metemos el molde en el horno y lo dejamos alrededor de 45 minutos, vigilando de vez en cuando. Os saldrán unas 8 raciones. Cuando esté hecho, espolvoreamos azúcar por encima y lo decoramos como más nos guste, por ejemplo con unas plumas de colores.
Y si en lugar de huevos duros, preferís hacerlo con huevos de chocolate, haced el rosco sin los huevos y los añadís cuando se enfríe en el centro del rosco. Y… ¡voilà! Qué mona más mona nos ha quedado, ¿verdad?
Por cierto: ¿qué es lo que más os gusta de la Semana Santa: la tradición, exquisiteces como las torrijas o las monas, tener unos días de vacaciones o ver Ben-Hur por enésima vez?
Ingredientes: chocolate, huevos, limón, margarina Tulipán, mona de pascua, naranja