Nanariano, nariano… (y así como moviendo el brazo derecho sobre el izquierdo). ¿Adivináis qué está pasando? ¡Nooo! No estamos imitando a Juan Tamariz, gran maestro que bien merece una merienda dedicada, pero sí estamos tocando el violín, como el virtuoso Niccolò Paganini. Por lo visto, era tan y tan bueno con el violín que las malas lenguas llegaban a decir barbaridades como que estaba poseído por el diablo. Pero no, se trataba de un fuera de serie con una capacidad de improvisación extraordinaria, ¡capaz de tocar grandes obras con una sola cuerda de violín!
Con maestría similar vamos a preparar un pan genovés, por el maestro y por nuestro paladar: batimos 4 huevos hasta conseguir que hagan espuma, añadimos 250 g de almendra molida y seguimos batiendo. Calentamos a fuego lento un vasito de agua con la ralladura de un trozo de piel de naranja y una o dos cucharadas de azúcar durante unos minutos y, antes de que espese, apagamos el fuego. Mientras tanto, derretimos 125 g de margarina Tulipán en el microondas. Juntamos la margarina Tulipán líquida con el jugo que hemos preparado con la cáscara de naranja, 100 g de harina integral con semillas de girasol y una cucharadita de levadura en polvo, y lo mezclamos todo bien.
Preparamos el molde: lo cubrimos con papel de aluminio untado con margarina Tulipán. Lo cocemos en el horno durante 20 minutos y, al sacarlo, apartamos el papel y lo dejamos enfriar.
Ahí tenéis, rico, rico, ese pan genovés. ¿Sabéis cómo está muy, pero que muuuy bueno? ¡Con un poquito de confitura de sandía y melón! Ay, ¡qué delicia! ¡Y servíos un cappuccino a la taza para acompañar! Venga, ahí lo dejamos y… ¡a merendar!
Ingredientes: almendra molida, azúcar, harina integral, huevo, levadura, margarina Tulipán, naranja